Si hay algo que nunca fui en la vida fue caprichosa. Ni consentida. Ni nada que se le parezca. Es más. Desde que tengo memoria soy conciente de la situación económica de mis viejos. De todos los problemas que enfrentaban y nunca me desubiqué, nunca les pedí nada. Lo único que siempre les pedí desde que tengo recuerdo es que odiaba que trabajen tanto. Lo único. Nunca una queja, nunca un planteo. Nunca nada.
Entonces, si yo estuve al lado a pesar de que mi viejo llegara a las 11 de la noche cuando tenía 9 años. O de las mudanzas por tener tíos forros. O de todo tipo de conflictos que ya deje atrás, me da por las re pelotas que se tomen decisiones sin ni siquiera tomarse la molestia de preguntarme a mi o a viri.
[I am unwritten,
Can't read my mind
I'm undefined
I'm just beginning
The pen's in my hand
Ending unplanned]