miércoles, 2 de junio de 2010

Durmió toda la tarde. Hacía mucho frío. Se tapó como pudo.

Soñó con una casa que se partía al medio. Con una cueva repleta de frutas y bibliotecas. Se soñó soñando y en ese soñar él era un ave. Pero se despertó. El frío era fuerte, se le durmieron los brazos. Volvió a lograr el sueño:
Estiraba la mano derecha, como buscando una respuesta, pero ninguna mano se estrechó al pedido. Ponía más esmero aún y las articulaciones parecían salirse de su lugar. Nada.
Despertó.
"Claro -se dijo- nadie quiere ayudar a nadie. Estamos solos. Solos vinimos y solos nos vamos". El sueño se lo había mostrado; "no se puede esperar nada de nadie, porque a nadie le interesa nada."

[Ni palabra - Abril Sosa]



HOY
ES
HOY
AYER
FUE
HOY 
AYER
















NohaytiemponohaytiemponohaytiempoNOHAYTIEMPONOHAY.


Igual, no importa nada. Porque mañana No es reedición, es Redención

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